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Brecha – la tregua se cae a pedazos

Mientras los veteranos israelíes cuestionan duramente la conducción militar y política de la que consideran la primera etapa de la guerra, y se intensifican las violaciones de la tregua, la onu y la Unión Europea muestran sus pretensiones y sólo los italianos parecen dispuestos a ?morir por Danzig?. La UNICEF calcula en 1.184 las víctimas civiles de lo que Amnistía Internacional define como crímenes de guerra.

Gennaro Carotenuto desde Roma
El escritor israelí Uri Avnery, fundador de Gush Shalom, en un artículo publicado en su sitio personal cita un fragmento de un discurso, retrasmitido por la tevé israelí, de un oficial de alta graduación del ejército libanés frente a sus tropas al tomar el control del sur del Líbano: ?Hoy, en nombre de la voluntad de todo el pueblo ?afirma en árabe el oficial del ejército libanés?, ustedes van al sur destruido, codo a codo con las fuerzas de vuestra resistencia y vuestra gente, que sorprendieron al mundo con su firmeza y despedazaron la reputación de un ejército que se creía invencible?. Es curioso y preocupante que el ejército que va a tomar posesión del sur del Líbano ?codo a codo con vuestra resistencia? ?los milicianos de Hizbollá? sea el mismo que, según el gobierno israelí, las principales cancillerías occidentales y la resolución 1.701 de las Naciones Unidas, debería desarmar a aquella resistencia que por cierto no quiere dejarse desarmar, ni por amigos ni por enemigos.

DEBILIDAD INTERNACIONAL. Hace un mes, en la conferencia de Roma, toda la comunidad internacional parecía dispuesta a enviar tropas para frenar la guerra que estaba conmocionando a Oriente Medio. Sobre la base de la llegada de tropas internacionales y que alguien, supuestamente el ejército libanés, hubiese desarmado a Hizbollá, Israel y sus patrocinadores estadou-nidenses en la onu habían accedido a aceptar la tregua. El envío de 15 mil cascos azules a la región parecía cuestión de días. Muy pronto, sin embargo, empezaron los problemas. Excluyendo, por muchas buenas razones, a los impresentables países anglosajones, que nadie quería que fueran y que no querían ir, se autoexcluyeron también los alemanes, oficialmente por razonables motivos históricos. Israel, por su parte, excluyó a algunos países musulmanes como Indonesia y Malaysia que, en circunstancias tan difíciles, son normalmente buenos proveedores de carne de cañón para las situaciones más complicadas.
En este punto, los franceses, que reivindicaban el mando de la misión por el repugnante motivo histórico de haber sido potencia colonial en Líbano, declaraban en palabras del presidente Jacques Chirac que seguían pretendiendo el mando, pero no estaban dispuestos a enviar más que una fuerza simbólica de 200 o 400 hombres. El único país importante que en estas circunstancias aún no se ha echado atrás es Italia. En este país hay un ambiente casi unánime ?que va desde la derecha hasta los pacifistas? a favor de una presencia importante de hasta 3.500 hombres, lo que daría garantías de autoridad y hospitalidad a buena parte de la galaxia de la izquierda pacifista. Para el gobierno italiano es una ocasión para mostrarse confiable, y tanto los israelíes como los libaneses han reconocido el papel de este país y han pedido que Italia comande la misión, a pesar de que Francia sigue reivindicando este papel. Sin embargo, la reducción hasta un número insignificante en la oferta de tropas por parte de demasiados países hizo que en las últimas horas la propia onu hablara de una misión ?de hecho simbólica? con un máximo de 6 mil a 7 mil hombres.
Según lo revelado el miércoles por el diario francés Le Monde, los cascos azules tendrían las siguientes reglas para intervenir: ?Pueden abrir el fuego en caso de ser atacados directamente o para defender civiles atacados?. Las fuerzas internacionales ?no deberán desarmar a Hizbollá ni tomar partido en el caso de una reanudación de las hostilidades?. Las tropas de la onu deberán patrullar el territorio, establecer check-points y eventualmente incautar transportes de armas. En el caso de que descubran milicianos listos para realizar actos hostiles, sólo deberán avisar al ejército libanés. Estas frágiles reglas dan la medida de las escasas posibilidades de éxito de la misión y de los grandes temores de que el conflicto se reanude.

LAS DENUNCIAS DE LOS VETERANOS. El 14 de agosto, cuando ya se estaba en vísperas de la tregua, el Tsahal, el ejército israelí, lanzaba una ofensiva que pretendía llegar al río Litani en pocas horas. A las cuatro de la mañana el ex ministro de Defensa y hoy ministro de Transportes, Shaul Mofaz, llamó por teléfono a Ehud Olmert implorándole que hiciera parar y retroceder a los hombres ?unas pocas decenas? de la división 162 que estaban bloqueados en la llanura de Wadi Saluki, peligrosa y rodeada de colinas. Mofaz es el único miembro del gobierno que conoce esa zona. Olmert no le hace caso, considera políticamente demasiado importante seguir avanzando. Sin órdenes, expuestos al enemigo, los tanques israelíes son una presa demasiado fácil, como nunca lo había sido el ejército israelí para Hizbollá. En Wadi Saluki caen 16 hombres del Tsahal, casi la mitad de los caídos en la fase final de la guerra. Hoy todo Israel se interroga sobre el porqué de estas y otras muertes de soldados caídos especialmente en las últimas 72 horas de guerra, cuando, conscientes de que toda la acción militar había sido un fracaso, y con Washington induciendo al aliado al alto el fuego, un gobierno desesperado intentó alcanzar éxitos simbólicos.
?Han muerto para nada?, sentenció el diario Haaretz. La opinión pública israelí, que ha respaldado la guerra, comparte las críticas cada vez más furiosas. ?Llegaban órdenes incomprensibles?, ?órdenes inconciliables, avanzar y al mismo tiempo retirarse?; ?el equipamiento era insuficiente?, ?no había comida?, ?ni siquiera había agua?; son las voces que se suman en la protesta de los veteranos frente al Ministerio de Defensa. Piden las dimisiones del general Dan Halutz, del ministro Amir Peretz y del primer ministro Ehud Olmert, que en cuatro meses ha dilapidado toda la herencia de Ariel Sharon.
Ya era duro para la sociedad israelí descubrir que el Tsahal no es invencible, pero saber que hubo gravísimas responsabilidades y desorganización y que los soldados fueron expuestos como blancos en pleno territorio enemigo por la ineptitud de sus jefes, es difícil de aceptar. Había comida, había equipamiento de sobra para el que sigue siendo uno de los ejércitos más fuertes del mundo, pero el caos de los mandos provocó lo irreparable.
Las denuncias de los reservistas son silenciadas por un gobierno que se está enfrentando a un escándalo tras otro, y el criticado Amir Peretz sólo aceptó formar una comisión investigadora interna repleta de amigos. En estas semanas cayó el ministro de Justicia por acoso sexual a una menor. El presidente de la república, Moshe Katzav, está acusado de violación; el general Halutz, de haberse dedicado a vender todos sus paquetes de acciones bursátiles en las primeras horas de la guerra; y el primer ministro Ehud Olmert es acusado de delitos económicos. En su viaje al norte de Israel, golpeado duramente por los misiles lanzados por Hizbollá, no ha encontrado a nadie dispuesto a justificarlo. Sin embargo una eventual crisis de su gobierno de centroizquierda no sería una buena noticia, especialmente para los palestinos. El pésimo plan de Olmert de retiro unilateral de algunas de las colonias ilegales ?definitivamente abortado por el fracaso bélico? sería sustituido por el expansionismo colonial ante la eventual vuelta al gobierno de la derecha del Likud.

CRIMINALES DE GUERRA. Este miércoles se conoció el informe de Amnistía Internacional sobre la guerra en Líbano. Esta organización, que monitoreó la guerra estando constantemente presente en el terreno y recogiendo cientos de testimonios directos, y que paralelamente condena también a Hizbollá, acusa abiertamente al gobierno israelí de crímenes de guerra por la deliberada destrucción de infraestructuras libanesas. ?Esta destrucción fue deliberada y parte de una estrategia militar?, de ninguna manera se puede hablar de ?daños colaterales? y por lo tanto está en deliberada violación de las leyes internacionales. Si las mismas violaciones hubiesen sido cometidas por un ?Estado canalla? ya se estaría organizando, para Ehud Olmert, un tribunal penal internacional como los que se armaron para Slobodan Milosevic y Saddam Hussein. El ejército israelí declara haber conducido 7 mil ataques aéreos y 2.500 bombardeos navales contra Líbano e ?increíblemente? justifica los daños a infraestructuras civiles y a personas como causadas por la perversa voluntad de Hizbollá de utilizar civiles como escudos humanos. La UNICEF estima en 1.183 los civiles muertos ?la tercera parte niños?, 4.054 heridos y 970 mil desplazados. Oficiales de las Naciones Unidas estiman que al menos 15 mil viviendas civiles fueron destruidas y que más de 100 mil personas perdieron definitivamente sus hogares.
El título del informe de Amnistía es ?¿Deliberada destrucción o daños colaterales??, y su enfoque se dirige a demostrar que hubo una estrategia ?inicialmente reivindicada y hoy sin embargo negada por el gobierno israelí? que pasaba por la sistemática violación del derecho internacional para que la población civil se levantara contra Hizbollá. Una vez más, desde Coventry a Dresden, desde Belgrado a Bagdad, la cabeza de un ?milico? no entenderá que un pueblo bombardeado jamás se levantará en favor de quien lo bombardea.


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