Friday 25 May 2012, 07:11

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Brecha – India I – Mientras todos miran a China India crece y avanza en silencio

La mayor democracia del mundo es la otra cara de la reconstrucción de los equilibrios mundiales en el siglo XXI. India, con mil millones de habitantes, un crecimiento estable del 8 por ciento anual, alta alfabetización e informatización, avanza silenciosamente.
Genaro Carotenuto
Desde Roma   


Dharavi es una villa miseria, un cantegril, una favela, un slum. Si en la Rocinha, en Río, la favela más grande de Brasil y probablemente de Latinoamérica, se calcula que viven cuatrocientas o quinientas mil personas, son por lo menos un millón los habitantes de Dharavi. Dharavi es cada vez menos la periferia de Mumbay, el nombre actual de la vieja Bombay &endash;el nombre colonial&endash; que ya hospedó el Foro Social Mundial del año 2004. Muchos de los habitantes de Dharavi vienen del Gujarat, una suerte de Bosnia india, donde las tensiones entre musulmanes e hindúes son cotidianas. Dharavi es así la favela más grande de Asia y compite con la keniata Korogocho y con algunas otras en Sudáfrica y Nigeria por el triste primado mundial. Son un millón de personas que viven en apenas 175 hectáreas, con unos 50 lugares de culto de distintas religiones pero sin ningún hospital, ni alcantarillado, ni acueducto. Alguien ha contado que hay menos de 700 baños en todo Dharavi, uno cada 1.500 habitantes. Podemos imaginar las colas. En la temporada de los monzones el barrio se inunda completamente. Los pozos se transforman en trampas mortales hacia los acuíferos del subsuelo. En India hay 52 mil favelas como Dharavi. Con algunas peculiaridades. En Dharavi la economía informal mueve 3 mil millones de rupias por año, unos 600 millones de euros. En Dharavi el 100 por ciento de la economía es informal &endash;es el 91 por ciento en India, así que no nos sorprendemos&endash; y se calcula que no hay desempleo. Trabajan niños, enfermos, viejos, lisiados. Dharavi es la nueva Manchester, la misma que estudiaba Karl Marx. Y la característica de Dharavi es que en realidad no es un barrio, es un gigantesco complejo industrial, completamente en negro, donde los obreros viven y trabajan con sus familias. Hay ventajas: nadie pierde tiempo en desplazamientos en Dharavi. Todos o casi todos trabajan en los mismos metros cuadrados donde viven insalubremente, o como mucho a pocas cuadras.


Hay otras ventajas, si son ventajas. La renta per cápita de Dharavi está calculada en al menos 1.500 dólares por año y hay 92 televisores cada 100 habitantes, 71 de los cuales conectados al cable. Un millón de campesinos &endash;urbanizados de primera o segunda generación&endash; viven y compiten hacinados así. Es la ley del mercado. La periodista india Kalpala Sharma, que ha dedicado un libro a Dharavi, nos cuenta de talleres de diez metros cuadrados entre dos pisos, donde 20 obreros producen 10 mil vaqueros por año. Los obreros, en ese infierno, ganan 2 mil rupias al mes, y el dueño, después de diez años, ha logrado mudarse a un barrio más respetable. Sus hijos van al colegio y la niña quiere ser actriz en Bollywood, la Hollywood india. Para seguir su sueño, sólo en los últimos 20 años, otros 12 millones de indios han abandonado el campo para radicarse en las 52 mil Dharavi del país.


DESDE UTTAR PRADESH A LA NASA. El desarrollo capitalista informal, desordenado y que quema generaciones en nombre del crecimiento del pbi, es sólo una de las caras que India nos ofrece. Las universidades cada 12 meses producen 200 mil ingenieros de excelente nivel y entre treinta y cuarenta mil de ellos encuentran todos los años prestigiosos trabajos y excelentes sueldos en las mayores empresas occidentales. Esta misma semana, la noticia dio la vuelta al mundo: Saurabh Singh, un chico de 17 años de Uttar Pradesh que en su casa no tiene electricidad, ha salido primero entre 200 mil en un concurso para trabajar en la nasa. De las 100 mejores business school del mundo, diez son indias. La Infosys y Satyam, dos empresas de Bangalore, están escribiendo la arquitectura de los software de Microsoft del futuro. Este año 2005, compañías indias comprarán desde airbus a boeing, aviones civiles por 10 mil millones de dólares, casi la tercera parte de las ventas mundiales. En una década han llegado inversiones extranjeras por 50 mil millones de dólares, pero sólo en 2004 sociedades de India han invertido 1,8 millones en adquirir empresas en el exterior. Cada año al menos cinco millones de indios &endash;los chinos son 70 millones pero es igualmente significativo&endash; pueden permitirse vacaciones en Europa. Y Bollywood, la industria cinematográfica india, es la única que compite en números con Hollywood con sus larguísimos musicales sentimentales.


El país en el cual Indira Ghandi miraba hacia el socialismo, puede contar con la democracia formal como contenedor de las diferencias todavía enormes dentro de la sociedad. Es ésta la clave que ha derrotado en mayo de 2004 al gobierno neoliberal de Bihari Vajpayee, considerado el protagonista del crecimiento indio y que ha dejado, para el escándalo occidental, su lugar a una visión de la política más inclusiva y democrática. Subhash Agrawal, director de India Focus, individualiza, como muchos otros observadores, que ésta es la peculiaridad del desarrollo indio. La necesidad democrática hace del pesado Estado burocrático indio algo distinto y más difícil para los inversores que el pesado sistema burocrático chino, aunque la ong Transparency &endash;que mide el nivel de corrupción percibida, una suerte de ?sensación térmica?&endash; señala a India como un país más corrupto que China. En una escala de 1 a 10, China está en 3,4 e India en 2,8; para confrontar: Finlandia tiene 9,7, Uruguay un buen 6,2 y Haití está última con 1,5. En una comparación hecha por el Banco Mundial sobre las facilidades para las empresas entre China, India y Brasil, India sale en segundo lugar. Para abrir una empresa es necesario el doble de tiempo que en China pero la mitad que en Brasil. El gran problema es la falta de electricidad, que causa en India pérdidas cuatro veces mayores que en Brasil.


Desde hace apenas 15 años, cuando Francis Fukuyama, el más ridiculizado futurólogo del planeta &endash;aunque con los derechos ganados con sus libros no debe importarle mucho&endash;, proclamó el fin de la historia, el mundo ha presentado cambios enormes. India es parte fundamental de estos procesos. El G 7, que gobernó el planeta en el último cuarto de siglo es tan inadecuado al mundo del futuro como la pretensión de unilateralismo de Estados Unidos. Calcula el banco de negocios Goldman Sachs que en 2050 el conjunto de China, India, Brasil, Rusia y Sudáfrica alcanzará el pbi de los siete: Estados Unidos, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Canadá. Hasta la mismísima CIA está preocupada. La globalización, que los franceses llaman ?americanización?, entendiendo el desborde de Estados Unidos en todo el mundo, se está transformando mucho más rápidamente de lo previsto en ?asiatización? del planeta. Faltan 15 años para que China, India e Indonesia superen el 50 por ciento de la humanidad. Si bien la economía china alcanzará a Japón en 10 años, en ese tiempo India dejará atrás sucesivamente a Italia, Francia y Alemania llegando al cuarto lugar desde el duodécimo actual.


PIEZA CLAVE DEL MUNDO MULTIPOLAR. En política exterior, India está actuando como actor mundial. Con el tsunami del 26 de diciembre ha rechazado ayudas externas para mostrar al mundo lo que es capaz de hacer con sus fuerzas. Sin embargo la verdadera fuerza de India está en la capacidad de tejer telas que la dejan prácticamente sin enemigos. En lo que concierne a la reforma de la ONU, India hace frente común con Japón, Alemania y Brasil para alcanzar un escaño permanente en el Consejo de Seguridad. El apoyo más cercano es francés, con Michel Barnier, ministro de Exteriores, que garantiza el apoyo a este país. Los cuatro líderes, Manmohan Singh, Lula, Junichiro Koizumi y Gerhard Schröder, hacen frente común en una sinergia que hasta ahora no ha madurado en resultados. Pero los partidos más importantes no se juegan en la ONU, sino en el rediseño del ajedrez asiático.


Con la Rusia de Vladimir Putin, India supo renovar una amistad que fue estratégica para los dos países en tiempos de la Unión Soviética. Compañías indias participan en la explotación del petróleo ruso y Moscú vende a Delhi armamentos y tecnologías estratégicas. No tener recursos petrolíferos propios es el desafío más importante de una India donde, en los próximos 15 años, los automóviles se multiplicarán por seis. Más prudente es la relación con respecto a Estados Unidos. La administración republicana quiere mantener sus poderes de veto sobre las elecciones estratégicas de una Delhi que desde la época Vajpayee mira a Teherán como un aliado natural. Y la amistad con Teherán favorece también la mejora de las relaciones con Pakistán. La construcción del ?gasoducto de la paz? se ha transformado en un elemento de fricción entre Islamabad y Washington. Teherán, Delhi e Islamabad lo quieren y Washington se opone. Su construcción en los próximos años será una de las medidas de la capacidad de Estados Unidos de imponer sus intereses estratégicos en el área.


El deshielo con Pakistán había empezado ya a fines de 2003 aunque hasta ahora la cuestión kachemira, que desde hace 57 años ensangrienta las relaciones entre las dos partes del ex imperio británico, ha quedado en una sencilla ?mayor comprensión? de las razones del otro.


Hasta Europa parece haber obtenido ventajas en India respecto a sus crónicos retrasos en China y en América Latina. Es prácticamente seguro que India participará del proyecto Galileo &endash;el sistema satelital mundial&endash; que con tanta sospecha es visto desde Estados Unidos. Para Delhi la más abierta Bruselas es un socio más aceptable que las dificilísimas tratativas con una Washington que impone vetos en decenas de materias de interés estratégico.


Sin embargo, encima de todo esto está la verdadera alianza decisiva, con Pekín. Las cumbres entre los líderes de los dos países, como la de Vientiane del pasado diciembre, son magnificadas por las prensas de los dos países como decisivas en la construcción del ?gran espacio económico asiático?, el verdadero motor mundial del siglo XXI. El capitalismo indio está interesadísimo en las privatizaciones de las empresas públicas chinas. Es un mercado decisivo para el ingenio informático indio y no importa si a esta realpolitik se sacrifican los amigos tibetanos que desde siempre encuentran refugio en India. Delhi está tejiendo su política a altísimo nivel. La amistad con Japón y Corea del Sur, el papel del ASEAN, la participación de Rusia y la presencia europea trazan una ?gran estrategia asiática? que dibuja en positivo un mundo multipolar. A este diseño, Estados Unidos es hasta ahora incapaz de replicar con su relación estrecha pero competitiva con China y con su pantano de Oriente Medio.


LA FUERZA DE INDIA. Manmohan Singh repite en cada encuentro internacional que la mejor estrategia contra el terrorismo no es la guerra sino el encuentro entre culturas. En Occidente, en tiempos de ?justicia infinita,? esta verdad suena polémica y extremista. Sin embargo es el gran recurso que la mayor democracia del mundo puede ofrecer: una sociedad multicultural, multiconfesional y multiétnica en búsqueda de un desarrollo que no amplíe las diferencias y la exclusión. Para India la cuestión paquistaní y la cuestión musulmana están íntimamente conectadas, pero sólo con la condición de asegurar una inserción digna para sus 130 millones de musulmanes, piensa poder asegurar un futuro de democracia pluralista al país. Política exterior de paz combinada con una política interna de derechos y democracia son las claves de la vía al desarrollo del Partido del Congreso.

Brecha – Question – Gennaro Carotenuto entrevista Giulietto Chiesa

Parte de la izquierda crítica europea piensa que el ensanchamiento del Océano Atlántico sea irreductible y que cuanto más Europa se distancie de Estados Unidos mejor será para la humanidad. Lo conversamos con el diputado en el Parlamento Europeo, Giulietto Chiesa.


Giulietto Chiesa nació en Piamonte en 1940. Periodista, desde 1980 hasta 2000 fue corresponsal en Moscú, antes para L’Unitá y luego para La Stampa, experiencia que lo convierte en uno de los máximos sovietólogos del mundo. Escribió para un sinfín de medios, desde Rusia hasta Estados Unidos y Suiza, desde Alemania hasta Radio Vaticana. En su trabajo de ensayista, fundamental para entender el crepúsculo de la URSS, ha estudiado la globalización, el sistema mediático mundial y las guerras.


En sus libros “La guerra infinita” y “Superclan” expone su teoría sobre la superación de la democracia liberal, liquidada por una nueva súper elite mundial. En junio fue elegido diputado europeo por el grupo Alianza de los Liberales y Demócratas para Europa (ALDE).


- Estamos al inicio de la segunda administración Bush. En la primera quizás el símbolo de cuatro años de relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea fue el discurso de Donald Rumsfeld sobre “la vieja Europa”. El Atlántico se iba agrandando.


- Y no hay ninguna señal de que deje de agrandarse. Rumsfeld explicitó de manera muy cruda esta realidad. Robert Kagan escribió que “el Occidente ya fue” y yo estoy de acuerdo. Los neocons representan la toma de distancia de Estados Unidos con respecto al resto del oeste y la manifestación de su autonomía. Quizás ellos se consideran aún Occidente, pero habría que encontrar una nueva definición: Estados Unidos ya no es Occidente.


- Sin embargo, más allá de diferencias puntuales -la energía, el acero, Kyoto, la competencia euro-dólar- sigue habiendo intereses convergentes entre lo que llamamos Primer Mundo y el resto del planeta.


- En los grandes pasajes históricos no todo está inmediatamente claro, pero las ideas-fuerza afloran. Hoy hay un sistema económico único del cual Europa es parte integrante y del cual Europa compartió las bases, por ejemplo con la economía de mercado. Sin embargo hay diferencias. Aunque la “Europa de las multinacionales” es parecida a los “Estados Unidos de las multinacionales”, estos dos tipos de economías de mercado siguen siendo diferentes.


- ¿Y en qué sentido el Tercer Mundo tendría que percibir estas diferencias?


- La estructura mental del mercado europeo no coincide con la estructura mental del mercado estadounidense. En Estados Unidos los principios ordenadores de la tradición capitalista han sido sobrepasados por una transformación estructural: ya no hay propiedad. En la gran empresa estadounidense las grandes familias desaparecieron, y la propiedad ha sido sustituida por el dominio de los managers. Es una nueva clase, que yo llamo “superclan”, que en Europa no existe.


- ¿Por qué Europa no podría estar sencillamente quince o veinte años atrás en la aplicación de este modelo? ¿Por qué por ejemplo un latinoamericano que vio la política de rapiña de la española Repsol tendría que diferenciarla de la política de rapiña de la Shell?


- Es cierto. Pero la situación internacional está en rápido movimiento y no hay tiempo para que Europa vaya en la misma dirección. Estamos en una crisis inédita de la relación entre el ser humano y la naturaleza. Sin esta crisis probablemente todo el planeta sería absorbido por la visión estadounidense que implica el fin de la democracia occidental, el fin de las contradicciones sociales y la llegada de un mundo mucho peor que el orwelliano. Sin embargo, las multinacionales europeas no están, por ahora, en condición de seguir a las estadounidenses.







Elbio Ramírez, Natividad criolla
La sociedad civil europea es aún mil veces más poderosa que la estadounidense, que ya ha sido completamente destruida. Allá las multinacionales y el superclán pudieron actuar sin obstáculos. Acá no. Y más se ensanchan las diferencias, más crece acá la reacción popular y nacional. Y el proyecto de transferencia del modelo estadounidense en Europa resulta literalmente imposible. Nos enfrentamos al fin de los recursos y al fin de la ilusión de que éstos fueran infinitos. Esto desvela la mayor contradicción sobre la cual vive el sistema: la infinitud de los deseos.


La gran fábrica de los sueños, una economía basada en la estimulación de deseos infinitos, consumos inducidos e inútiles, choca hoy con que los recursos no son infinitos. Esta contradicción explotará en los próximos veinte años, mucho antes de una posible adaptación europea al modelo.


- Si los neocons tienen un mérito es ofrecer un claro modelo de desarrollo y de dominio. Pero, si es cuestión de tiempo, la Europa de la sociedad civil estructurada, de las representaciones políticas complejas, del ecologismo, del pacifismo, ¿tendrá tiempo para salvar al planeta desde el desastre del modelo neoconservador?


- No tenemos ninguna seguridad de que logremos pararlos. Oponerse quiere decir empezar a hacer cosas concretas para pararlos y condicionarlos, y no está dicho que las ideas mejores ganarán. Pero yo confío en que si esta crisis provoca tanta tensión entre Estados Unidos y Europa, se puede imaginar lo que produzca con relación a otras civilizaciones y culturas distintas y hostiles: China, India, el mundo musulmán, Rusia -que no está muerta-. Son realidades que chocan con la pretensión totalizante del pensamiento único y con la ecuación entre interés nacional estadounidense y gestión del poder mundial.


El interés nacional de Estados Unidos hoy entra simultáneamente en colisión con el interés nacional de todas las otras realidades históricas. Si hoy se puede hablar de choque de civilizaciones, éste no es entre Occidente e islam sino entre Estados Unidos y el resto del mundo. Yo esto lo veo con absoluta claridad.


- Y un buen ejemplo es América Latina. En la pretensión de que lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para todos, en la proclamación declarada de un proyecto hegemónico, el “nuevo siglo americano”, ¿qué aceleración representó el cuatrienio de Bush?


- Es una aceleración porque las actuales clases dirigentes estadounidenses, tanto en su costado técnico-científico como en su costado religioso, piensan en el apocalipsis. Y lo digo sin ironía. Los neocons religiosos piensan realmente en un apocalipsis, ya lo escribieron Gore Vidal y otros. En su visión del mundo están convencidos de que hay que enfrentarse a una gran tragedia: o convertir o extirpar. Está claro que piensan en una palingenesia terrorífica.


Pero también desde el perfil científico sabemos que los dirigentes más informados tienen, desde mucho antes del 11 de setiembre, datos para pensar que un 11 de setiembre habría sido muy útil. Hay una afirmación decisiva en el “Proyecto para un nuevo siglo americano”: las transformaciones que nosotros debemos introducir en la política mundial necesitarían, en condiciones normales, harto tiempo. Y sin embargo tenemos que razonar como si debiera producirse artificialmente una drástica mutación de ruta para acortar esta transición.


Ellos saben, y nosotros sabemos, que los recursos caerán rápidamente, y así necesitan imponer una drástica mutación a través del uso de la fuerza. La cita termina con: a menos que no se cree algo parecido a una nueva Pearl Harbor.


“Like a new Pearl Harbor*”, dicen textualmente, no lo invento yo. Saben que el mundo va hacia una rápida rendición de cuentas. El agotamiento de los recursos será el elemento visible, cercano e inevitable, y Estados Unidos debe abocarse inmediatamente al problema del dominio sobre todo el planeta y sobre los recursos de todo el planeta. Esto no se construye en dos minutos, hay que prepararlo con antelación en espera del gran choque que llegará y que será contra China. Al gran comilón de recursos que está llegando y que necesita competir con Estados Unidos, ¡hay que pararlo antes!


- Y en este escenario, desde un punto de vista geopolítico y en perspectiva antichina, en el orden natural de las cosas estaría una alianza estratégica con Rusia. Sin embargo asistimos a una convergencia política en el tema terrorismo, acompañada por una divergencia geoestratégica, empezando por el Cáucaso y Asia central. Esto es seguramente parte de la idiosincrasia estadounidense, que pretende la aniquilación total del enemigo. Pero sólo junto a una Rusia potencia Estados Unidos puede establecer un cordón sanitario alrededor de China.


- Esto supondría una inteligencia de las elites políticas estadounidenses superior a la que los hechos demuestran que poseen. Ellos piensan en la utilización de la fuerza en todas las direcciones. Hoy Estados Unidos no quiere aliados ni alianzas, quiere siervos y subordinados. La política imperial los está cegando completamente. Ellos han creído apresuradamente haber ya colonizado a Rusia con Ieltsin. Pensaron que era suficiente.


Liquidado Ieltsin, han consentido a Putin la llegada al poder y pensaron que seguiría la línea de su predecesor. Desafortunadamente no es así. Putin es un hombre inclinado a todos los más terribles juegos de poder. Pero Putin es un ruso. Y este es un detalle que revela la espantosa ingenuidad de los neocons. No han leído a Fernand Braudel, no saben nada de las fuerzas profundas de la historia y han creído que colonizaron a Rusia definitivamente.


Y no lo logran. Y ahora mismo estamos asistiendo a la ruptura entre Rusia y Estados Unidos. Los herederos de Ieltsin, los que demolieron la Unión Soviética, durante un tiempo han especulado con ser parte de un juego que, al contrario, los amenaza. Vladimir Putin percibe agudamente que Estados Unidos está dispuesto a golpearlos. La guerra chechena ha sido construida por los estadounidenses. Turquía tuvo un papel importante, los servicios han colaborado. Han dejado actuar a los que financiaban el terrorismo checheno, los wahabitas saudíes, el isi paquistaní, los servicios turcos.


Y no es en vano que, en plena guerra chechena y esperando la caída de Boris Ieltsin, el presidente Clinton viajara a Ankara para firmar el acuerdo para la construcción del oleoducto que pasará a través de Georgia y Turquía eludiendo a Rusia. La guerra en Chechenia ha sido usada espléndidamente para acuchillar por la espalda a Ieltsin mientras lo trataban como a un Quisling.


¿Podemos pensar que Putin no lo entendió? Putin entendió que su papel en el juego es sólo subalterno. Pero él es hábil y piensa que Rusia debe ser grande. Hizo lo posible para que Rusia no fuera un blanco para Estados Unidos. No lo logró. Apenas salimos del espejismo de la lucha contra el terrorismo internacional el juego se hace claro: el ataque a Putin empezó con la entrada en política del millonario Mikhail Khodorkovskij, que estaba vendiendo la Yukos a la Exxon-Mobil por 25 mil millones de dólares. Putin lo entendió, arrestó a Khodorkovskij y empezó a jugar su partido. Estas cosas no se dicen, se hacen.


El The New York Times, después de muchos años de silencio, imprevistamente, en un largo editorial no firmado, llama la atención sobre el peligro de las armas atómicas rusas. No se había hablado más de eso porque Ieltsin había dado los códigos de las armas atómicas rusas a Estados Unidos. Putin ahora, silenciosamente, ha renovado los códigos sin devolverlos a los estadounidenses. Y así de pronto las armas atómicas rusas vuelven a ser noticia y el Times pide que se ayude a Rusia a desmantelarlas. Pero Putin ya no las quiere desmantelar, y los Estados Unidos de hoy no son capaces de hacer ningún discurso de cogestión, sólo hablan en términos imperiales.


- Volviendo a la relación con Europa, si algunos países, independientemente del color de los gobiernos, toman distancia de Estados Unidos, hay otros tantos gobiernos importantes que están muy lejos de distanciarse de la subordinación al unilateralismo de Washington.


- Es cierto, aunque yo tengo una interpretación heterodoxa. No es casual que Alemania y Francia, prescindiendo de las respectivas mayorías políticas, reaccionen de la misma manera frente a Estados Unidos. Es una reacción fisiológica de gran importancia político-cultural. Las dos entidades estatales más poderosas de Europa expresan los últimos vestigios de la representación democrática del Estado occidental. No es un capricho de Gerhard Schröder o Jacques Chirac: la “Europa de las naciones” es el único baluarte contra la “Europa de las multinacionales” y contra el fin de la democracia. En Europa conviven dos almas: la Europa de las naciones y de los pueblos y la Europa de las multinacionales. Y hay un abismo entre las dos.


La paradoja es que es la Europa de las naciones, la Europa más avanzada intelectualmente, la que ha construido la Europa de la supranacionalidad. Es la que ha entendido que muchas decisiones no pueden ser tomadas por los estados nacionales. Y ahí hay todavía un pedazo de democracia, un pedazo de representación de la sociedad civil.


Las instituciones representativas de la democracia burguesa y liberal se defienden así de una idea en la cual el propio concepto de democracia liberal es demolido por el superclán, que es lo contrario de la democracia liberal. Este es un proceso que está en desarrollo. Yo no sé quién ganará, si las multinacionales que razonan en términos de Wall Street o los estados nacionales. Pero tengo una gran confianza en que los estados nacionales unidos de Europa sean capaces de lanzar una contraofensiva contra el fin de la democracia señalado por el superclán.


- Sin embargo, la inserción de los diez nuevos países, así como la perspectiva de la entrada de Turquía, son puntos marcados por Estados Unidos y Gran Bretaña que pretenden la dilución y el debilitamiento de la construcción europea.


- Es exactamente lo que veo con mis ojos acá en Bruselas. La llegada de los diez debilita a Europa. Europa no supo mirar a su este. La Alemania de Helmut Kohl sólo miró a su otro pedazo de Alemania. Y de hecho se delegó en Estados Unidos la tarea de reconstruir Rusia y el este de Europa. Estados Unidos la ha asumido, en el sentido estrecho de la colonización, logrando el fantástico e inmediato éxito de tener a todos estos países bajo su dominio. Y lo ha hecho utilizando a la OTAN. Así la UE ha unificado a Europa luego y sólo después de que Estados Unidos ya lo había hecho mediante la OTAN.


¿Esta solución es permanente? No creo. Las opiniones públicas del Este han sido más receptivas a la idea de Europa de lo que lo han sido sus clases dirigentes. La guerra -a la cual la mayoría de los gobiernos del Este adhirieron entusiastamente- espanta a los pueblos del Este tanto como al Oeste. Así que no sabemos cuánto durará la hegemonía estadounidense. En cambio se delinea una Europa con Alemania, Francia, España, Grecia, que es fuertemente antiestadounidense a pesar del gobierno de centro-derecha, Italia si cayera Silvio Berlusconi… Así podría retomar rápidamente velocidad un proceso de homogeneización nacional y supranacional. Gramsci hubiese hablado de hegemonía. Y la hegemonía estadounidense se está erosionando día tras día en Irak. Una Europa con estadistas de altura podría realizar una fuerte contraofensiva hegemónica. Lo puede hacer hablando con Rusia, con China, con Oriente Medio.


- Podría dirigirse también al bloque latinoamericano, si no lo hace de la manera rapiñera y golpista como lo hizo, por ejemplo, José María Aznar.


- Naturalmente puede hacerlo. Y tiene que cambiar todas las reglas del comercio internacional. Las estrías ya se ven y algunas puertas ya se abren. Hay que hacer un rápido discurso de acercamiento a Rusia: una política abierta de visas, cultura, cooperación económica y militar; una gran operación de reconquista. Pero hay que saber que será una larga y dramática batalla y los próximos años serán decisivos.


- El fracaso del golpe en Venezuela es el elemento que ha acelerado la guerra en Irak. El cuadro ahora está en evolución a pesar del extremismo obstinado con el cual ha sido conducida la guerra iraquí; hay señales diplomáticas opuestas como la luna de miel entre Egipto y China o, a pesar del desastre bélico, los roces con aliados históricos en Oriente Medio, Arabia Saudí, el mismo Egipto.


- El diseño de los neocons es demoler el orden de los países árabes moderados para transformarlos en colonias estadounidenses. Ya no sirven los países moderados, tienen que ser nada más que vasallos. Así, si Bush -como temo- es reelegido, estos regímenes, hablo de Egipto y de Arabia Saudí en primer lugar, serán derribados. De distintas formas. El primer asalto será hacia Irán, donde se juega el partido más importante y probablemente la próxima guerra.


Y cuando Irán haya sido liquidado e Israel pueda ocupar toda la orilla occidental del Jordán y liquidar definitivamente el Estado palestino, entonces se podrá eliminar también la dinastía hashemita en Jordania, quitarse de encima los soberanos saudíes y a Hosni Moubarak en Egipto. No estoy haciendo profecías: es lo que quieren personajes como Michael Leeden o Paul Wolfowitz. Y ya desencadenaron la guerra iraquí como parte de este diseño.


Firmaron el “Project for the New American Century” Richard Perle, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, su vice, Lewis Libby, jefe de gabinete de Cheney, William J Bennett, ex ministro de Reagan, y Zalmay Khalilzad, embajador de Bush en Afganistán.









Gennaro Carotenuto
Periodista Italiano. Analista Internacional

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