Friday 25 May 2012, 06:01

Gli articoli con tag: " Mario Benedetti "

Brecha – Chávez en Nueva York: Del fracaso de la onu surge un líder mundial

De la desastrosa cumbre donde Estados Unidos paralizó cualquier posible reforma de la ONU, afloró como figura mundial la de Hugo Chávez. Denuncia con lucidez los males de las Naciones Unidas y propone soluciones para una organización que, desde Bill Clinton hasta los movimientos sociales, todos quieren –y no pueden– refundar. … Leggi tutto

11 settembre 1973 – 11 settembre 2005

In memoria di Salvador Allende, Augusto Olivares, i GAP caduti in difesa della Moneda e di tutte le vittime del fascismo statunitense

Allende
di Mario Benedetti

Per uccidere l’uomo della pace
per colpire la sua fronte limpida d’incubi
dovettero convertirsi in incubi
per vincere l’uomo della pace
dovettero congregare tutti gli odi
e di più gli aerei i carrarmati
per battere l’uomo della pace
dovettero bombardarlo e farne fuoco
perché l’uomo della pace era una fortezza … Leggi tutto

11 de septiembre 1973 – 11 de septiembre 2005

En memoria de Salvador Allende, el Perro Olivares, todos los GAP caídos en defensa de la Moneda y todas las víctimas del fascismo estadounidense.

Allende
di Mario Benedetti

Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla … Leggi tutto

Desaparecidos

 A 29 anni dal colpo di stato fondomonetarista in Argentina del 24 di marzo 1976, in ricordo dei trentamila desaparecidos.


Desaparecidos


di Mario Benedetti


             tr.it. Gennaro Carotenuto



Sono da qualche parte / concertati


sconcertati/ sordi


cercandosi / cercandoci


bloccati da segni e dai dubbi


contemplando le grate delle piazze


i campanelli delle porte / le vecchie terrazze


ordinando i loro sogni i loro oblii


forse convalescenti delle loro morti private


 


nessuno gli ha spiegato con certezza


se già se ne sono andati o no


se son cartelloni o tremori


sopravvissuti o funerali


 


vedono passare alberi ed uccelli


e ignorano a che ombra appartengono


quando iniziarono a scomparire


tre cinque sette cerimonie fa


a scomparire come senza sangue


come senza volto e senza motivo


videro dalla finestra della loro assenza


quanto restava indietro / un’impalcatura


di abbracci cielo e fumo


 


quando iniziarono a scomparire


come le oasi nei miraggi


a scomparire senz’ultima parola


tenevano in mano i pezzetti


delle cose che amavano


 


stanno da qualche parte / nube o tomba


stanno da qualche parte / son sicuro


là nel sud dell’anima


è possibile che abbiano perso la bussola


e oggi vaghino domandando domandando


ma dove cazzo resta il buon amore

perché vengono dall’odio

Brecha Número 1000 – Nuestros valores y los de ellos

Gennaro Carotenuto


Corrían los años ochenta. No había computadoras ni celulares, pero Diego Maradona, con la camiseta 10 del Napoli, estaba realizando uno a uno todos los sueños de mi niñez. Años de reflujo, difíciles para formarse en la vida, en la política y en una cierta manera de entender el periodismo. Sabía ya quiénes eran Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Obdulio Varela, pero no conocía a Alfredo Zitarrosa y estaba aún convencido de que Carlos Gardel había nacido en Toulouse. Iba a dedo por Europa mucho antes de hacerlo por América. Siempre a dedo, a París o a Málaga, un poco por plata y un poco porque sigo convencido de que es una excelente manera de conocer el mundo y a la gente. Era un estudiante de historia de primero o segundo año, casi adolescente, cuando tuve un encuentro que cambió mi percepción del mundo. Creo que estaba en camino de Pisa a Roma, cuando en la autopista me dejó subir un señor -hoy le diría chico, tendría entre 30 y 35 años- gordo, de traje y corbata. Pretencioso de aspecto, pero modesto, y viejo como su auto. Sudaba continuamente por el gran calor, golpeando el aire acondicionado que en otros tiempos sin dudas debe haber funcionado mejor. Se rió de mí y del hecho de que estudiaba historia, y además de América Latina, una región que para él era nada más que Pelé y los travestis brasileños.


Cuando le pregunté qué hacía se puso serio. Trabajo en una multinacional que se ocupa de ?regalos de empresas?, dijo. Yo no entendía bien la diferencia entre un regalo y un ?regalo de empresa?, pero él se jactó de lo fundamental, decisivo, estratégico que era su trabajo para el desarrollo del capitalismo moderno: ?Desde estilográficas de lujo a cajas de champán, o pieles para la señora. O mansiones, con piscina en casos más importantes?. ?Estamos hablando -me dijo bajito y con el aire de quien conoce el mundo- de grandes gerentes, pero más que nada de ministros, jefes de Estado. Estamos en todo el mundo?. ¡Pero eso es corrupción, eso es malo! ?Te equivocas. El bien es todo lo que aumenta el consumo y crea riqueza?.


Mi gordo y sudado soldado del bien me estaba dando una clase de pensamiento único en un momento en el que hablar del ?consumismo? como valor positivo todavía escandalizaba. Surfeaba sobre una ola nueva y sentía -con toda razón- que estaba yendo adonde iba el mundo. No le dije que pensaba que él era un perejil del sistema y que en las casas con piscina a él ni siquiera lo dejarían entrar. Le agradecí cuando, despidiéndome, me regaló una copia del número 1 de ?nuestro nuevo periódico? impreso en un maravilloso papel cuché. Por supuesto se llamaba Regalos de empresas.


En aquellos mismos días, hace mil viernes, al otro lado del océano, nacía BRECHA. Yo todavía no sabía que mis paseos a dedo me habrían de llevar, en el todavía lejano 1997, a Uruguay (y Andes) y a sentirme parte de una casa donde siempre encontré las puertas abiertas, me sentí y me hicieron sentir en mi casa. Me asombra hoy pensar en las vidas paralelas de BRECHA y Regalos de empresas. Veo a estos dos niños crecer, uno en la escuela pública de la vida, otro en prestigiosos colegios privados encerrados en un country. Uno peleando cada aviso, el otro con prestigiosos anuncios de clientes que dan el doble de plata a cambio de escribir el triple en la factura. Uno buscando su lugar en los quioscos y el otro vendido a suscriptores y dejado envejecer serenamente en salas de espera con música ambiental. Nunca se cruzaron, y no por cierto por motivos geográficos. Los dos crecieron con principios y valores inconciliables y para lectores inconciliables. Uno describiendo el mejor de los mundos posibles, el otro ejerciendo, conquistando semana a semana, el derecho al pensamiento crítico. Los dos, en estos 20 años, han navegado sobre el auge y la crisis del neoliberalismo, que a todos ha prometido regalos de lujo. Hoy puede que también aquel gordo, sudoroso y fiel chofer mío enjaulado se vea atrapado en el remolino de la precariedad laboral, indispensable para crear riqueza en nombre del ?bien?.


(¡Oferta imperdible! Cambio número 1 de prestigioso periódico empresarial por número 1 de BRECHA. Escribir a gcaroten@brecha.com.uy)

Brecha – Inquietudes para el 2005 – Comunicar Phuket pasando por Caracas

Inquietudes para el 2005 – Comunicar Phuket pasando por Caracas


Brecha – Montevideo – 7 gennaio 2005

Una tragedia del subdesarrollo como la del golfo del Bengala, ha sido contada al Sur por el Norte, privilegiando el drama de los turistas sobre la catástrofe local. Sin embargo otra comunicación, desde el Sur, es posible y necesaria.


por Gennaro Carotenuto

El mundo vive una ola anómala de solidaridad, favorecida por la Navidad y el maremoto. Los europeos compran solidaridad enviando un SMS. Con un mensajito de celular -interactividad es la palabras clave de nuestra modernidad- mandan una moneda de un Euro a un niño de Sri Lanka. Si el mismo niño lavara vidrios en los semáforos, no le tocarían más de 50 centavos. Sin embargo, sólo en Italia, se han recogido más de 5 millones de Euros, más que el gobierno. Éste donó lo que podía: 3 millones. Se ignora cuantos SMS envió Silvio Berlusconi, con su patrimonio personal de 14.000 millones de Euros, pero tuvo una excelente idea: que el G8 cancelara la deuda externa de los países damnificados. Nadie lo tomó en serio y se ignora si él mismo se tomó en serio proponiéndolo.

Su amigo George W Bush se puso a la cabeza del mundo libre para salvarlo del nuevo malo de la película: Tsunami. Ha exhibido pruebas incontrovertibles: es pariente de Saddam, hacía negocios con Osama y es un poco comunista ya que no distinguió entre chozas y hoteles cinco estrellas. De paso ?no reveló George W- salvando el mundo, quedará una base de marines en Phuket o un puertito para los submarinos atómicos en las islas Andamanes.

Lamentablemente los buenos propósitos del comandante en jefe chocan con las miserias humanas. No tenía más de 35 millones de dólares; poquitos para salvar el mundo. Es didascálico y pedante sacar cuentas, pero 35 millones son la cuarta parte de lo que sale un avión de combate -barato- y es el 0,000075 por ciento de lo que gastaron Estados Unidos en el 2004 en ?defensa?. Más: cada estadounidense -cada año- invierte en las guerras el costo de una buena computadora portátil. A cambio a las victimas del maremoto han regalado? ¡medio pucho! Y es la mitad final, por que de fumar un cigarro a medias con un tipo de Bangladesh, al contribuyente de Estados Unidos le da un poco de asquito.

Tony Blair, en un ataque de moralismo de los que exhibe cada vez que miente, se ha indignado desde el 10 de Downing Street. Los gobiernos involucrados no han comprado excelentes patentes anglosajonas que hubiesen prevenido el maremoto, transformando el evento en un excelente escenario para un mundial de surf. Tony olvida que el Fondo Monetario Internacional, del cual Gran Bretaña es socio fundador, reta ?y le dan ataques terribles- todo país endeudado que intente despilfarrar dinero en obras públicas, salud, educación.

Moralismo por moralismo, hay que admitir que en Asia no pasó nada especial y no hay motivo para gastarse tantos mensajitos. 150.000 son los muertos por hambre en cuatro, cinco días cualquiera, sin que nadie mande un SMS, ni siquiera a los parientes.


Maldad por maldad, tanta atención mediática por un evento tan lejano es debida a la globalización. Es esta cosita linda que nos involucra todos en un único planeta auspiciado por Mastercard, y cada Navidad nos hace cantar todos juntos, con una vela en la mano, que ?we are the world?. Sin embargo es la misma globalización que llevó a la Union Carbide a envenenar la ciudad de Bhopal, en India. O que lleva todos los días aviones charter cargados de bandidos ?funcionarios, contadores, maestros, vecinos de mi barrio- a Tailandia como a Brasil, a llenarse de Viagra para violar mejor niñas y niños. O que lleva Nike o Reebook a violarlos de otra manera -las dos firmas tienen más del 40 por ciento de producción entre Indonesia y Tailandia- haciéndolos trabajar, y en condiciones indignas. Y es la misma globalización que hace flotar cadáveres en nuestros televisores, sin ningún respecto para nuestros almuerzos navideños.

Y entonces nos queda la duda que tanta condolencia nazca del hecho que por ahí hubo unos cientos o unos miles de cadáveres cinco estrellas, aunque estos sean probablemente menos del uno por cierto de los muertos y un porcentaje insignificante de los damnificados. Si mil muertos suecos son un drama para Suecia, son apenas un detalle en una tragedia bíblica que hizo cinco millones de sin techo.

SIN EMBARGO Lo escrito hasta ahora atestigua un circo político/mediático de hipocresía, frivolidad, cinismo, avaricia. Son los mismos parámetros con los cuales el Norte del mundo maneja las cuestiones que involucran el 80 por ciento de la humanidad. Y son las mismas reglas informativas de un mundo donde es el Norte a producir y contar la historia del Sur.

También en la lejana -desde Indonesia- Caracas, en ese caótico laboratorio de ideas que es la revolución bolivariana, se observa como las prioridades las sigue eligiendo el Norte: las prioridades en socorrer las víctimas, empezando por los famosos de los resorts superlujo en las Maldivas, la prioridad de exigir de respetar los cadáveres occidentales como si no llevaran el mismo riesgo de epidemias que las víctimas locales y las prioridades en la manera de contar la tragedia.


Los venezolanos sobrevivieron al primer golpe de estado mediático de la historia. En el Encuentro Mundial de Intelectuales en defensa de la Humanidad, que se celebró en la capital venezolana hace un mes, una de las ideas guías fue la necesidad que el Sur encontrara la manera de comunicar al mundo sus prioridades. El planeta está asolado por una información sesgada por medios sólo aparentemente independientes pero que pertenecen a menos de diez multinacionales todas rigurosamente defensoras del neoliberalismo. A la manera de ejemplo cabe recordar que la prestigiosa, rigurosa y ?independiente? BBC, jamás llama a Augusto Pinochet por lo que fue, dictador y asesino, y sigue respetuosamente apodándolo por lo que quiso ser con sus crímenes, presidente: Presidente Augusto Pinochet. El Sur -se afirmó en Caracas- tiene que saber comunicar al Sur mismo y defenderse de la comunicación producida en el exclusivo interés del Norte. Pero también tiene que aprender a inundar el Norte con su información, su cultura, sus prioridades, sus razones, sus necesidades y sus tragedias. Crear, producir, exportar cultura y información, antagonista, comunitaria, pero también de masas, que esté en el mercado imponiendo contenidos donde ?independiente? sea desde los intereses del neoliberalismo y en el interés de los pueblos.

Producir y defender. El Sur debe defender sus contenidos, su cine, su televisión, su información de la penetración del Norte, estableciendo por ley cuotas de mercado, en todos los medios, reservadas a producciones locales o regionales. ¿Qué utilidad social tienen canales televisivos que durante las 24 horas transmitan películas producidas en un único país extranjero? Estos medios, manejados desde miles de quilómetros de distancia, no dejan en el país receptor ni cultura, ni puestos de trabajo, ni riqueza. ¿Es útil a las sociedades civiles del Sur que se concedan licencias para operar de manera tan unidireccional?


De Caracas están a punto de partir iniciativas concretas importantes, como la Tv Sur, que será la CNN del Sur, llegando a todos los cables del Sur y del Norte. También podría nacer pronto una gran agencia de prensa que ofrezca a todos los medios de comunicación del mundo una visión distinta de la ?oficialista? de Associated Press o Reuters. Sería menos útil si no fuera parte de un proceso cultural en el cual todos los Sures dejen de ser receptores de comunicación para transformarse en productores y exportadores.

La pretensión de las grandes empresas transnacionales de comunicación multimedia de declararse objetivos u independientes, sólo por que las mueve la ?mano invisible del mercado?, hace tiempo dejó de ser creíble. Lo atestigua la mentira repetida de las armas de destrucción masiva iraquíes, difundida por los gobiernos del Norte, con la complicidad de medios de comunicación falsamente independientes pero poderosísimos, CNN, FOX, CBS.


En un mundo multipolar, múltiples voces deben comunicar bidireccionalmente. Al Jaazeera no es un medio antagonista, es una televisión comercial. Sin embargo ha demostrado que se pueden comunicar al mundo visiones alternativas. Se tomó la libertad de informar su público, islámico, desde el punto de vista de las víctimas, islámicas, invadidas por los anglosajones. En el unanimismo post-11 de septiembre, era una voz aislada. Pero adquirió así la autoridad para ser escuchada en caudales distintos y mucho más anchos del circuito progresista/antagonista y ser referencia y fuente ineludible incluso para los productores del Norte: ?Afirma Al Jazeera??. No nos equivoquemos: los medios alternativos/comunitarios son fundamentales, pero alcanzan un mundo ?nuestro mundo- sustancialmente autoreferente. Paralelamente es ineludible penetrar en cuotas crecientes de los medios comerciales, que llega a las masas. Hay que producir información, pero también espectáculos, ficción, teleseries. Hay que ser iguales, pero distintos.

Como afirmó Mario Benedetti: ?la peor telenovela venezolana sólo quiere contar una historia. A cambio, la mejor soap opera de Hollywood, siempre quiere imponer un sistema de valores y consumos?. Ahora en Venezuela hay telenovelas bolivarianas, que operan en el mercado de masas, y no sólo en los nichos, ofreciendo valores solidarios y antimperialistas. Si el Sur también existe debe contarlo al mundo.

Brecha – Una semana con Glenda – Con los médicos de Barrio Adentro

Una semana con Glenda.

Corea, un barrio periférico de Barcelona, a poco más de una hora de Puerto la Cruz, en el estado Anzoátegui, en el oriente del país, me espera con sus 38 grados y una humedad más agobiante que la de Buenos Aires en enero. Corea me espera con sus calles llenas de escombros y basuras, con sus perros flacos y temerosos y su inmensa violencia y pobreza. El auto de estilo estadounidense, que con orgullo me explican que va a cumplir los 50 el próximo año, con continuos virajes evita agujeros que parecen producidos por un bombardeo. Los niños, muchos, ni nos miran. Conocí a Glenda Alfonso Castillo una hora antes en la terminal de autobuses, en Puerto la Cruz, donde me estaba esperando. Es una anestesióloga que ha llegado en noviembre de 2003; ya van 13 meses sin ver a su familia y especialmente a Glendita, su hijita de ocho años. Acá no puede ejercer su especialidad, y se dedica, como todos los médicos cubanos, son 800 en el estado Anzoátegui, a la atención primaria. ?No te olvides de que nos hospeda una familia muy modesta?, me dice antes de llegar.

Llegamos; el jefe de la familia se llama Guaicari, su esposa más sencillamente Margarita. Tienen cuatro hijos y 11 nietos. Indígenas urbanizados, son todos bolivarianos. Me cuenta Glenda: ?El niño de la casa llegó casi con peritonitis, lo recibí. En el hospital no lo querían internar?. Durante los días en varias ocasiones escucho hablar a Guaicari, sindicalista en el hospital público de Barcelona. Insiste sobre el hecho de que hace política porque la política le tiene que dar algo. Se muestra enojado: ?Desde hace 40 años los hospitales públicos cierran 15 días en Navidad. Es una tradición y si nos la quitan ahora el gobierno nos está traicionando?. Glenda discrepa un poco y después deja correr. Lo nuevo convive con lo viejo.

Me enseñan mi cuarto. Sin ventanas, el piso de concreto, el techo de zinc, como en el poema de Mario Benedetti. Pero ahora que me toca a mí dormir acá no me resulta tan tierno. Entre el techo y el cuarto hay un estrado de espuma plast en el cual hacen carreras de Fórmula 1 ratas enormes. En el baño no hay agua corriente. Durante la noche se llena un balde y es para todos, todo el día. No hay ventanas, hay un ventilador, pero los ventiladores me enferman. Al segundo día me enfermo de verdad. A esta agua, este ambiente, esta comida, es difícil acostumbrarse. Remedios ?hechos en Cuba? me bajan la presión, sanan mi diarrea, desinfectan mi estómago. A mí como a cualquier enfermo de Barrio Adentro. No son de última generación me explican, pero agradezco igual y descubro que hoy Cuba es un país que exporta medicinas.

Glenda vuelve de la consulta y me encuentra aún en mi cuarto. Me empieza a contar. ?Vivimos encerrados. Esta es una misión difícil esencialmente por las condiciones ambientales. La violencia a nosotros los cubanos nos aterroriza, no estamos acostumbrados?. En los ranchitos de Caracas los médicos tienen la orden de estar en cama a las siete de la noche, con las balas perdidas no se juega. Los jefes de la misión, con los cuales me entrevisto en Puerto la Cruz, me dan números duros: ?Acá hay más de 12 mil muertes violentas por año; en Cuba son 250. La policía mata al menos 2 mil presuntos delincuentes por año en tiroteos?. De las conclusiones deduzco que un 80 por ciento son ejecuciones sumarias y pienso que quien sabe qué pasó de verdad con Robson y su primo, los dos chicos de 15 y 17 años que murieron el día antes de mi llegada en la esquina de la casa de Guaicari. Con el hermano de Robson, desaparecido, formaban la ?banda de los monitos?, varios atracos y homicidios. La gente del barrio lo cuenta tranquilamente: los monitos tuvieron lo que se merecían y ahora todo está más tranquilo. La noche siguiente un largo tiroteo me despierta a las cuatro de la mañana. Escucho a Glenda levantarse en el pasillo. A la mañana siguiente sabré que no hubo heridos.

Voy a la consulta y me asombra descubrir que es un rincón de paz que podría estar en cualquier parte del mundo. Gente modesta pero tranquila espera su turno. Un señor lee el diario en la espera. Hasta hace dos años no existía nada parecido a esta gente y ahora ya es lo normal. Llega una señora de un barrio cercano. Grita escandalizada que su médico se fue de vacaciones. Es impresionante la rapidez del cambio: lo que antes era ciencia ficción ya es percibido como un derecho por defender. Glenda la calma y la atiende como a los demás. Acaba de dar el alta a Simón; ?tiene 35 años, tuvo una úlcera en un pie. Yo lo curé y descubrí que tenía una diabetes crónica nunca curada. Ya tenía problemas de impotencia, por los años de diabetes nunca tratada. Lo atendí durante dos meses todos los días, acá era una cosa impensable?. Lara, una compañera de Glenda, me muestra su laboratorio odontológico móvil. Todo es modesto, portátil, pero limpio, estéril: ?Las tres especialidades de odontología, cardiología y oftalmología son las que forman la llamada operación milagro. Devolvemos gente a la vida, que simplemente necesitaba lentes, o una operación de cataratas?. Las intervenciones se hacen en Cuba. Es antieconómico, pero el boicot de los médicos venezolanos impide utilizar los hospitales públicos. ?Los hospitales públicos para nosotros los cubanos son lo más horrible y no tenemos ninguna relación con los médicos venezolanos. Somos intrusos venidos por proselitismo político. Ahora, después de la reafirmación de Chávez -afirma Glenda-, nos toleran y algunos han transigido en tener algunas relaciones, pero no de trabajo. Recién ahora hay algunos hospitales que empiezan a aceptar pacientes transferidos por la misión.? El doctor Celestino Estrada, uno de los pocos médicos venezolanos de la misión, un veterano chiquito que opera con mucha experiencia, nos da detalles sobre los gremios médicos, todos opositores y sobre los programas de inserción de médicos locales en Barrio Adentro: ?Somos 1.200 pero en cinco años seremos 6 mil?.
Droga, machismo, arepas, alcohol. ?Por allá, de aquella casa en adelante, hasta el final de la calle, en todas las casas se vende droga. Este es el motivo del relativo florecer económico de Corea?. Voy paseando, las casas de lata, de zinc, de concreto, están todas encerradas como jaulas. Las jaulas aumentan la sensación de inseguridad. Ni siquiera los taxis quieren entrar a Corea. Aprendo que no hay que darle la dirección exacta, no te dejarán subir: que te acerquen y luego regateas para que te dejen en la casa. Adentro de las jaulas no son pocos los autos todo terreno de más de 50 mil dólares. Producto especialmente del crack, que crea fortunas comiendo cerebros de adolescentes. Barcelona es fea, pero Corea es un barrio feísimo, sin gracia ni árboles, así como es la vida de difícil para la gente y especialmente para los niños. En un país donde la gasolina cuesta un peso uruguayo por litro, ?los niños no tienen costumbre de tomar leche. Lo aconsejo a las familias pero cumplen poco. Las consecuencias son caries, retraso en el desarrollo y a largo plazo retraso mental. Son niños que tendrán dificultad en el aprendizaje y bajo nivel escolar. Es la malnutrición. Pero no es sólo la leche lo que falta. Los hábitos alimentarios de las casas son terribles. El adulto come lo mejor y lo que sobra es para el niño, si es que algo sobra. Entonces el niño come arepas (tortillas de harina de maíz), no come proteínas?. El presidente Chávez insiste a menudo en sus discursos hablando de la salubridad de la comida, da consejos prácticos: ?No coman demasiada grasa, no coman demasiado frito?. Populista, le dicen los detractores.

Es así que los médicos se transforman en educadores. Escucho a Glenda dar clase de economía doméstica a una joven madre. Lo hace con extremado respeto. ?Retraso mental subcultural, hábitos de vida incorrectos que los hijos heredan; en este barrio son muchísimos los analfabetos o semianalfabetos. Muy pocos adultos tienen más de cinco años de escuela primaria. Sólo ahora está la Misión Robinson -el programa de alfabetización que ya involucró a un millón de venezolanos- pero no ha llegado aún a todo el mundo. Tengo una paciente de 19 años, Elvia. Tiene un hijo y está embarazada y es completamente analfabeta, vive en esta misma cuadra. Los embarazos adolescentes son la regla. Los padres casi no existen. Las misiones están cambiando de a poquito las cosas. Tengo una paciente de 16 años con dos hijos. Su madre sostiene que las mujeres no necesitan ir a la escuela. Pero ahora, cada vez más mujeres levantan la cabeza y salen a la calle.? Les dicen a sus hombres que no los esperarán borrachos toda la vida. Quieren salir a trabajar. Cambia, todo cambia. Del viernes al domingo los hombres toman sin freno y la violencia trepa. ?El alcohol no es una misión de los médicos, pero está en la parte educativa. Propiciamos que los adolescentes no tomen. La intención más importante es cambiar el estilo de vida, alimentario, educación a la salud. Lo primero es educar a la población.? Ya pasó mi semana y abandono Corea. Me despido de Glenda que sueña con sus vacaciones. El aliento de un borracho me persigue hasta en el auto. Cambia, todo cambia, pero sin apuro.

La scomparsa di Guillermo González

E’ scomparso a Montevideo Guillermo González, el gordo.
Guillermo era il direttore di Brecha, il settimanale uruguayo per il quale nascono gli articoli di Eduardo Galeano e Mario Benedetti, poi ripresi in tutto il mondo.

Guillermo era molte cose, un amico innanzitutto, un compagno, un grande giornalista latinoamericano, un maestro di molti, mio sicuramente. Scriveva di musica classica con la stessa competenza con la quale scriveva di politica internazionale ed anzi, continuava a trovarvi più gusto e meno delusioni.

Il suo era uno sguardo che non aveva mai smesso di essere antagonista e di cercare nell’unione del continente ribelle, l’arma che porterà alla seconda indipendenza. Era tra i pochi a non guardare con timore al gigante brasiliano come via di sviluppo per il paisito uruguayo che aveva visto costantemente avvizzirsi durante tutta la sua vita.

Durante i suoi sessantott’anni, aveva lavorato in tutti i media democratici possibili e, in dittatura, si era fatto quattro anni di galera, in quel carcere dal nome assurdo, “Libertad”, che l’aveva ingoiato per avere osato scrivere di tortura.

Più in là della professionalità e della militanza, scompare l’amico di mille e mille caffé. El gordo millantava di selezionare personalmente i migliori caffé come i migliori tabacchi del continente. Se non era giovedì, giorno di chiusura a Brecha, ti sedevi a chiacchierare e ne uscivi 5-7-10 tazze dopo… con la camicia puzzolente per quell’immondo odore di pipa, che non avevo mai pensato potesse mancarmi così tanto.

Articolo pubblicato dal settimanale Diario