Friday 25 May 2012, 05:09

Gli articoli con tag: " Eduardo Galeano "

Telesur: scacco matto in due mosse al pensiero unico

La televisione continentale latinoamericana parte domenica 24 luglio. Rompe il monopolio informativo statunitense sul continente contribuendo anche nell’informazione alla costruzione di un mondo multipolare e offrendo un poderoso strumento per l’integrazione culturale e politica del continente ribelle. … Leggi tutto

TELESUR está llegando – Un canal para la integración

Un canal para la integración
por Aram Aharonian*

Con base en Venezuela, TeleSUR, la nueva televisión del Sur, nace de una evidente necesidad latinoamericana: contar con un medio que permita, a todos los habitantes de esta vasta región, difundir sus propios valores, divulgar su propia imagen, debatir sus propias ideas y transmitir sus propios contenidos, libre y equitativamente. … Leggi tutto

TVSUR – La tele al servicio de la identidad

Para los amigos que llegan acá buscando Tvsur, que en realidad es Telesur les facilitamos articulos más recientes sobre la Television continental latinoamericana:

Telesur: jaque mate en dos movimientos al pensamiento único

gracias y los dejamos con la entrevista al director, Aram Aharonian acá abajo:

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El Portal, entrevistó al director general de TeleSur, el nuevo canal Latinoamericano del que Uruguay es parte y trabajará junto a Tveo.

Montevideo (Uruguay) – 7 de marzo de 2005

Aram Aharonian

Aram Aharonian, de 59 años, es el director general de TeleSur, un nuevo proyecto de tv latinoamericano, financiado, básicamente por el gobierno de Venezuela. Uruguay tendrá un 20% de participación en la cadena que saldrá a las pantallas internacionales, probablemente en mayo. El Portal entrevistó, a este uruguayo, periodista de larga data, sobre el ambicioso proyecto.

- ¿Qué es TeleSur?
- Es un viejo sueño por el que muchos de nuestros compañeros dieron la vida. Y nosotros tenemos la enorme felicidad -y responsabilidad, claro- de hacerlo realidad. (Se escucha de fondo “soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que en este día me perdonen los muertos de mi felicidad”). Es un proyecto político, estratégico que nace de la necesidad de dar voz a los latinoamericanos en medio de la ofensiva de pensamiento e imagen únicos, que es lo que transmiten los medios de comunicación comerciales, nacionales y trasnacionales. Eduardo Galeano decía que llevamos 513 años entrenados para vernos con ojos ajenos. Y es de la urgencia de vernos con nuestros propios ojos y dar soluciones propias a nuestros problemas, que nace el proyecto. Somos un mundo diverso y plural.

Ellos nos ven en blanco y negro, pero nosotros existimos en tecnicolor. Debemos asumir que los medios de comunicación comerciales son el ariete de le globalización neoliberal: por allí, en el mismo envase nos dan información, publicidad y cultura de masas (entretenimiento) con el mismo mensaje simplista, reductivo, transculturalizador. Si no empezamos por ahí, por asumir nuestra realidad con nuestros propios ojos, el sueño de la integración latinoamericana no va a ser más que un saludo a la bandera. Basta ya de que europeos y gringos nos digan quiénes somos, cómo somos, qué hacemos y qué debemos hacer.

- ¿Cómo nació el proyecto?
- Te decía que es un viejo sueño, que fue tomando cuerpo después de un congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas, hace cuatro años. Parte de haber tomado conciencia de que durante las últimas décadas los que hacíamos periodismo alternativo estábamos perdiendo por goleada, atrincherados en pequeños nichos, encontrando pequeños financiamientos -de ONG europeas, norteamericanas- que les asegurara a los patrocinantes de que no saliéramos de esos nichos. Que no se nos ocurriera pensar o soñar en grande. Nos habían convencido que lo nuestro era lo alternativo, lo comunitario y que las grandes ligas -la comunicación masiva- era solo para los dueños del gran capital. Durante décadas pensamos como enanos. Hoy estamos creciendo, sin duda.

- ¿Qué beneficios traerá a la comunidad americana, en materia de calidad en sus contenidos?
- Primero, tener una información contextualizada, balanceada de lo que pasa en nuestros países. Segundo, rescatar nuestra propia memoria, nuestra propia historia, nuestras alegrías, nuestras frustraciones, pero, sobre todo, nuestras esperanzas. Cada vez aparecemos menos en los informativos trasnacionales: sabemos mucho de lo que pasa en Chechenia, pero demasiado poco sobre lo que pasa en la esquina de nuestra casa. Cuando hablamos de calidad, hablamos de competencia., TeleSur tendrá calidad broadcasting. Y cuando hablo de calidad hablo de calidad de contenido y de formas, tanto en lo informativo, como en los documentales, en lo periodístico, en el rescate de nuestra cinematografía, de nuestros pueblos, sus tradiciones, sus luchas, su vivencias. Los latinoamericanos tenemos la inteligencia, la experiencia, la calidad. ¿Qué esperamos, entonces?

- ¿Qué importancia tendrá la cadena, en América, en el mundo?
- No se trata de una cadena, no se trata de intercambios. Se trata de un canal americano -porque en él estarán los 45 millones de compatriotas latinoamericanos y caribeños que viven en Norteamérica-, hecho por profesionales, con una política editorial bien definida: apoyar la integración de nuestros pueblos, en la lucha contra el pensamiento único y la hegemonía. Un canal plural, que se enorgullece de la diversidad cultural y étnica de nuestros pueblos. Un canal que muestre nuestra realidades desde el punto de vista latinoamericano y caribeño para nuestros pueblos, pero también al resto del mundo.

- ¿Los principales competidores serán CNN y Univisión?
- TeleSur es un canal proactivo y no reactivo. Lo de la competencia se puede entender de diversas formas. Pero si vos querés seguir viéndote con ojos europeos o gringos, podés seguir viendo CNN, Univisión o la TV Española… Vos tenés el control…

- ¿Cómo ves el acople uruguayo a TeleSur? ¿Qué te parece pueda aportar Uruguay a TeleSur?
- ¿Sin alusiones personales? Uruguay, como cualquier otro país, tiene mucho que aportar: contenidos, programas, profesionales, películas, una cinemateca sin igual, docentes…

- ¿Salen al aire en mayo?
- Creemos que sí. Estamos en plena construcción: obras civiles, equipamiento tecnológico, salida satelital. Mientras, estamos trabajando en la parte de producción, programación, etc.

- ¿Te parece que los grandes medios desean unificar los discursos, los formatos televisivos?
-No lo desean, lo hacen.

- ¿Qué tan grande te parece el desafío de hacer TeleSur?
- Más que enorme el desafío, es enorme la responsabilidad. Por eso confiamos en el equipo multinacional que estamos formando. Y hay que tener en cuenta que TeleSur se hace posible porque el pueblo de Venezuela recuperó su estatal petrolera y ahora los dineros que antes desaparecían en cuentas en el exterior, permean a los sectores de menores recursos. E incluso, un excedente ha servido para aportar el capital semilla de este proyecto de integración comunicacional.

Aharonian, es uruguayo, nacido en el Prado montevideano, exiliado político en la dictadura, peregrinó por diversos medios, casi todos clausurados durante “el pachecato”, explicó. Escribió en Sur, el primer medio del Frente Amplio.

En Buenos Aires trabajó como corresponsal del Corriere della Sera, IPS, Excelsior y Prensa Latina. En la capital argentina fue jefe del diario La Voz, que denunció las violaciones a los derechos humanos, en plena dictadura, cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada argentina, (Esma), recientemente reinaugurada como museo.

En 1986 comenzó a trabajar como corresponsal en Caracas, la capital venezolana. Hasta 1992 fue el director del pool de agencias noticiosas latinoamericanas, Asin.

En estos días, además de estar al frente de TeleSur, dirige el mensaurio Question para Argentina y Venezuela, el semanario Quantum, la Agencia Latinoamericana de Información y Análisis Dos (Alia2), a la que se puede acceder en (www.alia2.net).

Montevideo COMM / Portal

Guillermo Garat
Periodista de Montevideo COMM / Portal

Brecha Número 1000 – Nuestros valores y los de ellos

Gennaro Carotenuto


Corrían los años ochenta. No había computadoras ni celulares, pero Diego Maradona, con la camiseta 10 del Napoli, estaba realizando uno a uno todos los sueños de mi niñez. Años de reflujo, difíciles para formarse en la vida, en la política y en una cierta manera de entender el periodismo. Sabía ya quiénes eran Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Obdulio Varela, pero no conocía a Alfredo Zitarrosa y estaba aún convencido de que Carlos Gardel había nacido en Toulouse. Iba a dedo por Europa mucho antes de hacerlo por América. Siempre a dedo, a París o a Málaga, un poco por plata y un poco porque sigo convencido de que es una excelente manera de conocer el mundo y a la gente. Era un estudiante de historia de primero o segundo año, casi adolescente, cuando tuve un encuentro que cambió mi percepción del mundo. Creo que estaba en camino de Pisa a Roma, cuando en la autopista me dejó subir un señor -hoy le diría chico, tendría entre 30 y 35 años- gordo, de traje y corbata. Pretencioso de aspecto, pero modesto, y viejo como su auto. Sudaba continuamente por el gran calor, golpeando el aire acondicionado que en otros tiempos sin dudas debe haber funcionado mejor. Se rió de mí y del hecho de que estudiaba historia, y además de América Latina, una región que para él era nada más que Pelé y los travestis brasileños.


Cuando le pregunté qué hacía se puso serio. Trabajo en una multinacional que se ocupa de ?regalos de empresas?, dijo. Yo no entendía bien la diferencia entre un regalo y un ?regalo de empresa?, pero él se jactó de lo fundamental, decisivo, estratégico que era su trabajo para el desarrollo del capitalismo moderno: ?Desde estilográficas de lujo a cajas de champán, o pieles para la señora. O mansiones, con piscina en casos más importantes?. ?Estamos hablando -me dijo bajito y con el aire de quien conoce el mundo- de grandes gerentes, pero más que nada de ministros, jefes de Estado. Estamos en todo el mundo?. ¡Pero eso es corrupción, eso es malo! ?Te equivocas. El bien es todo lo que aumenta el consumo y crea riqueza?.


Mi gordo y sudado soldado del bien me estaba dando una clase de pensamiento único en un momento en el que hablar del ?consumismo? como valor positivo todavía escandalizaba. Surfeaba sobre una ola nueva y sentía -con toda razón- que estaba yendo adonde iba el mundo. No le dije que pensaba que él era un perejil del sistema y que en las casas con piscina a él ni siquiera lo dejarían entrar. Le agradecí cuando, despidiéndome, me regaló una copia del número 1 de ?nuestro nuevo periódico? impreso en un maravilloso papel cuché. Por supuesto se llamaba Regalos de empresas.


En aquellos mismos días, hace mil viernes, al otro lado del océano, nacía BRECHA. Yo todavía no sabía que mis paseos a dedo me habrían de llevar, en el todavía lejano 1997, a Uruguay (y Andes) y a sentirme parte de una casa donde siempre encontré las puertas abiertas, me sentí y me hicieron sentir en mi casa. Me asombra hoy pensar en las vidas paralelas de BRECHA y Regalos de empresas. Veo a estos dos niños crecer, uno en la escuela pública de la vida, otro en prestigiosos colegios privados encerrados en un country. Uno peleando cada aviso, el otro con prestigiosos anuncios de clientes que dan el doble de plata a cambio de escribir el triple en la factura. Uno buscando su lugar en los quioscos y el otro vendido a suscriptores y dejado envejecer serenamente en salas de espera con música ambiental. Nunca se cruzaron, y no por cierto por motivos geográficos. Los dos crecieron con principios y valores inconciliables y para lectores inconciliables. Uno describiendo el mejor de los mundos posibles, el otro ejerciendo, conquistando semana a semana, el derecho al pensamiento crítico. Los dos, en estos 20 años, han navegado sobre el auge y la crisis del neoliberalismo, que a todos ha prometido regalos de lujo. Hoy puede que también aquel gordo, sudoroso y fiel chofer mío enjaulado se vea atrapado en el remolino de la precariedad laboral, indispensable para crear riqueza en nombre del ?bien?.


(¡Oferta imperdible! Cambio número 1 de prestigioso periódico empresarial por número 1 de BRECHA. Escribir a gcaroten@brecha.com.uy)

La scomparsa di Guillermo González

E’ scomparso a Montevideo Guillermo González, el gordo.
Guillermo era il direttore di Brecha, il settimanale uruguayo per il quale nascono gli articoli di Eduardo Galeano e Mario Benedetti, poi ripresi in tutto il mondo.

Guillermo era molte cose, un amico innanzitutto, un compagno, un grande giornalista latinoamericano, un maestro di molti, mio sicuramente. Scriveva di musica classica con la stessa competenza con la quale scriveva di politica internazionale ed anzi, continuava a trovarvi più gusto e meno delusioni.

Il suo era uno sguardo che non aveva mai smesso di essere antagonista e di cercare nell’unione del continente ribelle, l’arma che porterà alla seconda indipendenza. Era tra i pochi a non guardare con timore al gigante brasiliano come via di sviluppo per il paisito uruguayo che aveva visto costantemente avvizzirsi durante tutta la sua vita.

Durante i suoi sessantott’anni, aveva lavorato in tutti i media democratici possibili e, in dittatura, si era fatto quattro anni di galera, in quel carcere dal nome assurdo, “Libertad”, che l’aveva ingoiato per avere osato scrivere di tortura.

Più in là della professionalità e della militanza, scompare l’amico di mille e mille caffé. El gordo millantava di selezionare personalmente i migliori caffé come i migliori tabacchi del continente. Se non era giovedì, giorno di chiusura a Brecha, ti sedevi a chiacchierare e ne uscivi 5-7-10 tazze dopo… con la camicia puzzolente per quell’immondo odore di pipa, che non avevo mai pensato potesse mancarmi così tanto.

Articolo pubblicato dal settimanale Diario