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Brecha – Hans Küng Donde Wojtyla fracasó

cobertura especial


Hans Küng: Donde Wojtyla fracasó


 


El teólogo católico suizo-alemán Hans Küng ha sido probablemente la voz más crítica dentro del catolicismo. Nacido en 1928 en Suiza, sacerdote desde 1954, es profesor de Teología desde 1960 en la prestigiosa Universidad de Tubinga, en Alemania. Es el primer teólogo católico con peso que rechazó el dogma de la infalibilidad del papa, sancionada por Pio IX en el siglo XIX. Por eso fue suspendido ?a divinis? y le fue prohibido ejercer su derecho a dar clase de teología católica. Lo que sigue son extractos de un articulo de Küng publicado el 30 de marzo, mientras el papa agonizaba y confirmados el 4 de abril en una polémica entrevista a la tevé alemana ARD.


 


Traducción y selección: Gennaro Carotenuto (n.b. no comparto algunos argumentos de Hans Küng que muestra un total eurocentrismo en su postura, aunque igualmente me parece una lectura muy estimulante).


 


La situación de la iglesia católica es seria. El papa está gravemente enfermo y merece compasión. Pero la iglesia debe vivir. En la perspectiva del próximo cónclave, necesita un sincero análisis -desde dentro- de sus problemas.


Karol Wojtyla, en mi opinión, no ha sido el más grande sino el más contradictorio papa del siglo XX. Ha apuntado a la restauración del ?status quo ante concilium?, impedido reformas, rechazado el diálogo intra-eclesiástico y apuntado al dominio absoluto de Roma. Reconozco aspectos positivos de este pontificado pero me concentraré en once ámbitos problemáticos.


 


Primera contradicción. Juan Pablo II predica los derechos del hombre pero los niega a los obispos, a los teólogos y especialmente a las mujeres. El Vaticano sigue rechazando suscribir la declaración de los derechos del hombre del Consejo de Europa: el derecho eclesiástico es demasiado medieval para adaptarse. La separación de poderes, fundamento del derecho moderno, es completamente desconocida en la Iglesia.


 


Segunda contradicción. Gran admirador de María, Wojtyla prohíbe la contracepción y niega la ordenación sacerdotal de las mujeres. Para muchas mujeres católicas tradicionales ?especialmente las pertenecientes a los órdenes religiosas- lo más apreciable en su doctrina ha sido el rechazo de la ?mujer moderna?. Sin embargo, muchas más mujeres creyentes repudian temas como la oposición a la contracepción.


 


Tercera contradicción. Este Pontífice predica contra la pobreza y ?al mismo tiempo- con su posición favorece la explosión demográfica, se hace culpable de la indigencia. Tomando partido contra los profilácticos puede considerarsele responsable del crecimiento demográfico incontrolado y de la explosión del sida en África.


 


Cuarta contradicción. Karol Wojtyla propagandea una figura sacerdotal masculina caracterizada por el celibato. Se hace así responsable de la catastrófica carencia de sacerdotes, del colapso de la asistencia espiritual y del escándalo de la pedofilia.


Prohibiendo el matrimonio el papa ha ignorado la doctrina del primer milenio cuando el celibato no existía. Los cuadros se reducen, el reclutamiento esta frenado y, no sólo en el área alemana, la mayoría de las parroquias están sin párroco. El clero fiel al celibato se está extinguiendo y los escándalos de pedofilia en Estados Unidos han dañado gravemente la credibilidad de la iglesia.


 


Cuinta contradicción. El papa polaco ha practicado un número elevadísimo de canonizaciones y al mismo tiempo ha perseguido todo pensamiento crítico dentro de la iglesia.


Los fieles han sido instrumentalizados políticamente y comercialmente con las santificaciones que han asegurado enormes ganancias a la curia y que han tocado entre otros un papa antidemocrático y antisemita como Pío IX, el emperador habsburgo Carlos I y el para nada pío fundador del Opus Dei, José María Escrivá.


Hombres y mujeres que se han distinguido por su pensamiento crítico han sido perseguidos con métodos dignos de la Inquisición. A través de su gran Inquisidor Joseph Ratzinger, ha perseguido figuras como Schillebeeckx, Balasuriya, Boff, Bulányi, Curran, Fox, Drewermann o también el obispo de Evreux, Gaillot, y el arzobispo de Seattle, Huntington. Hoy faltan teólogos e intelectuales católicos de la estatura de la generación del concilio y esto es el resultado del clima de sospecha que rodea a los pensadores críticos en este pontificado y demasiados teólogos escriben de manera conformista o callan.


 


Sexta contradicción. El papa elogia el ecumenismo y sin embargo ha dañado las relaciones con las iglesias ortodoxas y reformadas. Siguió prohibiendo el intercambio de comisiones de estudio y la hospitalidad eucarística. Ha extendido el sistema romano-católico en Europa del Este instalando obispos en zonas ruso-ortodoxas. La política de poder se ha ocultado detrás de discursos y gestos ecuménicos vacíos que esconden la voluntad de someter las iglesias ortodoxas y protestantes bajo el primado romano.


 


Séptima contradicción. Karol Wojtyla tomó parte en el Concilio Vaticano II. Sin embargo como papa ha despreciado la colegialidad decretada por el Concilio.


Los términos conciliares de ?aggiornamento?, diálogo, colegialidad y apertura ecuménica, han sido sustituidas por restauración, magisterio, obediencia, re-romanización. Los obispos no son nombrados con el espíritu del Evangelio sino en base a la fidelidad absoluta al papa. La iglesia sale de este pontificado con la pesada hipoteca de un obispado mediocre, rígido, conservador y servil.


 


Octava contradicción. Este papa ha buscado el diálogo con otras religiones y al mismo tiempo las ha definido como ?formas deficitarias de fe?. En sus viajes se ha rodeado con gusto de dignatarios de otras iglesias y religiones pero presentándose como un misionero a la vieja manera.


 


Novena contradicción. El papa polaco ha asumido la función de representante de la fe en una Europa cristiana, pero su política reaccionaria ha favorecido la enemistad hacia la iglesia y la aversión al cristianismo.


Sus campañas de evangelización, cuyo punto central es una moral sexual inadecuada a los tiempos, ha discriminado a las mujeres. Las que en temas como la contracepción, el aborto, el divorcio, la inseminación artificial, han sostenido opiniones diversas de las de la iglesia, han sido definidas como portadoras de una ?cultura de muerte?. En estos temas ha demostrado no respetar mucho la separación jurídica entre Estado e iglesia.


 


Décima contradicción. Como carismático comunicador y estrella mediática el papa consigue aceptación entre los jóvenes. Sin embargo apoya a ?nuevos movimientos? como el Opus Dei y a un público acrítico y fiel. Y todo esto es sintomático de su incapacidad de dialogar con un público crítico. Los grandes eventos mundiales se han desarrollado bajo la vigilancia de los jerarcas de movimientos laicos como el Movimiento Focolar, Comunión y Liberación, S. Egidio, Legionarios de Cristo, etcétera. Voluntariosos pero completamente acríticos. El carisma personal del papa ha sido más importante que los contenidos. Las preguntas de los jóvenes, que en el primer viaje a Alemania lo pusieron incómodo, no volvieron a ser permitidas.


Asociaciones católicas discrepantes, han sido disciplinadas cortándoles financiaciones. Teólogos críticos y teólogos de la liberación, han sido vistos como estorbos en su proyecto de restauración.


A cambio Karol Wojtyla, ya desde su época como arzobispo en Cracovia, concedió plena confianza a una organización secreta como el Opus Dei, potente financieramente y en el tráfico de influencias, así como antidemocrática y comprometida con regimenes fascistas.


 


Decimoprimera contradicción. Juan Pablo II ha ofrecido en 2000 una confesión pública  de pecados y errores pasados de la iglesia, que ha quedado sin ninguna consecuencia práctica. Ha sido una confesión ambigua que no ha tocado ni a la institución papal ni a los jerarcas actuales. El papa no ha tomado posición frente a intrigas, negocios mafiosos, escándalos y crímenes (Banca Vaticana, ?suicidio? del banquero Roberto Calvi en Londres, homicidios dentro de las guardias suizas). Hasta en la revelación de los escándalos por pedofilia ha sido extraordinariamente titubante. Jamás quiso dar audiencia a ninguna víctima. Al revés: ha recibido en el Vaticano con una fastuosa ceremonia al criminal mexicano Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo (500 sacerdotes y 2.000 seminaristas) el competidor aun más conservador que el Opus Dei.


 


Conclusiones. Para la iglesia católica este pontificado termina como una gran esperanza defraudada, un desastre porque la polarización impuesta por Karol Wojtyla ha alejado innumerables personas.


Contra las intenciones del concilio el sistema romano medieval ?un aparato de poder con rasgos totalitarios- ha sido restaurado gracias a una política astuta y despiadada. Los obispos han sido uniformados, los teólogos amordazados, los laicos privados de derechos, las mujeres discriminadas, las iglesias nacionales ignoradas.


La gran credibilidad de la iglesia católica, la que obtuvo Juan XXIII y el Concilio Vaticano II, ha dejado lugar a una crisis de esperanza.


Esto es el resultado de la tragedia de la figura del papa: su idea de catolicismo es la tradicional polaca, medieval, contrarreformista y antimoderna. Como pontífice, Karol Wojtyla quiso exportarla al resto del mundo católico. Lo que está pasando es lo contrario de lo que él esperaba e incluso Polonia está viviendo un proceso de secularización y ya no se apoya en la fe y en la moral del pontífice.


Será necesario que un nuevo papa se enfrente a un cambio de ruta para recuperar el espíritu de Juan XXIII y el ímpetu reformista del Concilio.

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